Mentiras e invenciones contra la NVI

Por Luciano Jaramillo.

PRIMERA FALACIA – La NVI y sus traductores
La mejor respuesta a la serie de mentiras, ataques e invenciones contra la NVI y otras versiones de la Biblia que algunos medios vienen difundiendo, es que estas acusaciones y ataques sencillamente son FALSOS.
La insidia y falsedad de estas aseveraciones se descubren en el hecho de que buena parte de las mismas no son sino traducciones o copias de ataques que en su tiempo (años 1973 y siguientes), enemigos de la NIV —New International Version Bible— tramaron contra esta maravillosa versión de la Biblia que terminó imponiéndose entre los lectores de habla inglesa en todo el mundo.
La NVI es una versión diferente. Es una traducción hecha directamente de los textos originales de las Escrituras, en las mejores recesiones y manuscritos que tenemos hoy en hebreo, arameo y griego. La NVI apareció por primera vez en el mejor español contemporáneo en el año 1999, es decir, veintiséis años después de que se publicara la NVI en inglés, y aunque siempre sirvió como texto de referencia para las NVI, los traductores de la NIV no tuvieron nada que ver con la traducción de la NVI en español y los traductores de la NIV en inglés no influyeron en manera alguna en la traducción al español de la Nueva Versión Internacional. Las acusaciones que los enemigos gratuitos de la NVI quieren atribuir a esta son simplemente falsas y erradas, porque apuntan a personas equivocadas. El equipo de traductores de la NVI fue cuidadosamente reclutado de entre los más expertos eruditos evangélicos latinoamericanos no solo expertos en las lenguas originales de las Escrituras, hebreo, arameo y griego, sino comprobados siervos y siervas del Señor, de una vida íntegra y ejemplar como pastores, maestros y líderes en sus respectivas denominaciones. Las directivas de la Sociedad Bíblica Internacional y el coordinador del proyecto de traducción de la NVI podemos responder sin la menor sombra de duda de la integridad moral, intelectual y espiritual de los integrantes de nuestro equipo de traductores. Podemos entregar al que así lo desee, la lista y currículum vitae de cada uno de ellos y afirmar que las acusaciones de «homosexualismo» u otras son simples mentiras promovidas por mentes equivocadas, falsamente informadas o torcidamente motivadas por intereses sucios de índole personal o comercial.

SEGUNDA FALACIA – Textos que faltan
BASE TEXTUAL DE LA NVI. La primera condición de una BUENA traducción bíblica es su FUENTE TEXTUAL. Es decir, de dónde se traduce o cuál es la base y fuente de donde se hace la traducción. Básicamente hay dos bases o fuentes de traducción bíblica que los expertos hoy denominan como TEXTUS RECEPTUS (texto recibido) y TEXTUS CRITICUS (texto crítico). El Textus Receptus o «recibido» fue constituido por unos pocos manuscritos antiguos existentes en tiempo del erudito holandés Erasmo de Rotterdam (1516-1535), quien fuera el responsable de publicar en 1516 una compilación o versión de una docena de manuscritos del Nuevo Testamento cuya antigüedad se remonta no más allá de los siglos XII a XIV d.C. En cuanto al Antiguo Testamento, el texto masorético cuya copia textual más antigua fue del siglo IX a X d.C. y está representado por el manuscrito de San Petersburgo. El textus receptus sirvió de base a las versiones tradicionales como la Reina Valera, la King James, y la Almeida (portugués). Estos documentos tuvieron mucha autoridad, aunque con el tiempo la perdieron y fueron contrastados y complementados por manuscritos más antiguos de mayor solvencia textual y exactitud. Fue así como gracias a eruditos y expertos se fue perfeccionando el textus receptus con el aporte de miles de manuscritos, más de seis mil, descubiertos en los últimos siglos. Manuscritos no solo más abundantes en número, sino con mayor autoridad por su antigüedad que se remonta para el Antiguo Testamento a los siglos II y III a.C. (Qumram) y al año 125 d.C. para el manuscrito más antiguo de una porción del Evangelio de Juan. Estos manuscritos y miles más constituyen el TEXTO CRITICUS que es el único hoy con autoridad para ser la base textual de la traducción moderna de la Biblia. Podemos afirmar que son los textos más cercanos a los originales, y por lo mismo, con mayor autenticidad.
No nos extrañe, pues, que algunos versículos o palabras que estaban en el texto recibido (textus receptus) deban desaparecer de la Biblia, porque según el testimonio de miles de manuscritos más antiguos, nunca estuvieron en el texto original y fueron añadidos después por copistas despitados.
No existen copias originales de ningún libro de la Biblia. Pero tenemos más de seis mil ejemplares de manuscritos o copias de cada Testamento. El trabajo de los expertos bíblicos en los últimos siglos es reconstruir el texto bíblico usando todos los miles de manuscritos existentes, y hoy podemos afirmar que poseemos tanto para el Antiguo como para el Nuevo, un texto completo de la Biblia en hebreo, arameo y griego0 que podemos asegurar es el más cercano posible al texto original. Es en este texto en el que se basan las buenas traducciones de la Biblia, como la NVI. Estas versiones de la Biblia son más fieles y seguras a lo que fue el texto original, y superan las antiguas versiones que tanto amamos y que fueron hechas basados en manuscritos tardíos alterados o poco confiables.

TERCERA FALACIA – Las nuevas versiones (incluyendo la NVI) omiten doctrinas bíblicas.
Todas las traducciones de la Biblia tienen su valor. No existe una versión perfecta de la Biblia. Por eso, lo mejor es leer, estudiar y compartir las Escrituras utilizando varias versiones de la Biblia. Por otra parte, es equivocado decir que la NVI ataca o desfavorece determinadas doctrinas o enseñanzas. Es posible que algún texto o palabra que favorece determinada doctrina o enseñanza deba quitarse porque no aparece en ningún manuscrito confiable, según la estricta crítica textual. Pero podemos estar seguros de que la doctrina sostenida por ese texto está en alguna otra parte de la Biblia. Y si el texto excluido debe suspenderse por ser una añadidura o interpolación, lo correcto es no usarlo para sostener las sanas enseñanzas bíblicas. En esta línea de pensamiento digamos entonces que la NVI enseña con absoluta claridad las doctrinas y enseñanzas esenciales de las Escrituras. Enumeramos como ejemplos las fundamentales: la Trinidad, la deidad de Cristo, su título «Hijo de Dios», su nacimiento virginal, la encarnación, la expiación por nuestros pecados por medio de la sangre de Cristo, la justificación por la fe, el castigo de los malvados en el infierno, el cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento, el bautismo de los creyentes. Enseña que el homosexualismo es un pecado. La NVI no enseña doctrinas esencialmente católicas, ni promueve la Nueva Era. Afirma la necesidad de ayunar. En estas y muchas otras doctrinas sigue fielmente el texto crítico griego.

LUCIANO JARAMILLO
Area Director of Translations – LA

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